SUPERVISIÓN DE LA APLICACIÓN DE LOS CRITERIOS
DE LA ESCUELA ESPAÑOLA DE LA ESPALDA EN GIMNASIOS Y
CENTROS DE RECUPERACIÓN MUSCULAR DE ÁMBITO SANITARIO
Antecedentes.
Las dolencias de la columna vertebral son
las más frecuentes en los países industrializados
(80% de la población) y las que más gasto público
generan por conceptos asistenciales y laborales.
Una musculatura potente y equilibrada mejora la estabilidad
y funcionamiento de la columna vertebral, disminuye el riesgo
de lesión del disco intervertebral y mejora la movilidad.
Además, mejora la coordinación inconsciente
de la musculatura, por lo que disminuye el riesgo de sobrecarga
o lesión de los músculos o ligamentos, y fomenta
la adopción de un estilo de vida activo. Sin embargo,
una actividad deportiva mal enfocada puede significar un factor
de riesgo para padecer dolencias de la espalda.
De hecho, está demostrado que los individuos sedentarios,
tienen mayor riesgo de padecer dolor de espalda que quienes
realizan actividad física de manera regular, aunque
ésta sea tan genérica como andar o nadar y no
esté específicamente dirigida a fortalecer la
musculatura de la espalda. Del mismo modo, también
el estado de la musculatura de la espalda influye en el riesgo
de padecer dolencias de la espalda. El dolor es frecuente
y prolongado en quienes tienen una musculatura débil
en la espalda y los abdominales. A la inversa, el ejercicio
físico adecuado, adaptado a las características
personales, también es eficaz para disminuir el riesgo
de padecer dolores de espalda.
En España existe un gran número de gimnasios
y centros deportivos, y muchas personas acuden a ellos para
mejorar su estado físico y su salud. Por ello, sería
conveniente adoptar las medidas necesarias para asegurar que
los criterios que se apliquen en ellos fomenten que el ejercicio
que se realiza en ese ámbito es realmente útil
-y no nocivo- para la salud de la espalda.
Por otra parte, también en el ámbito sanitario
existen muchos centros y servicios de recuperación.
Sin embargo, dado el número de estudios científicos
que se realizan en todo el mundo para optimizar los criterios
que deben aplicarse, no siempre es posible asegurar que todos
los centros estén perfectamente actualizados
Objetivo.
Organizar un mecanismo que permita asegurar
la adecuación y actualización de los criterios
que se aplican para diseñar los programas de ejercicio
físico y recuperación muscular en centros deportivos
y centros de recuperación muscular en el ámbito
sanitario, de manera que sean saludables para la espalda.
Descripción.
La Escuela Española de la Espalda
ha puesto en marcha su programa de "Centros Adheridos",
que pueden ser centros deportivos, gimnasios, o centros de
rehabilitación o recuperación muscular de ámbito
sanitario.
Esencialmente consiste en un programa de formación
y supervisión: la EEDE se encarga de formar a los monitores
de los centros adheridos y mantener actualizada su formación.
Además, en el centro se establece un área destinada
específicamente al fortalecimiento de la musculatura
relevante para la espalda, que está dirigida a quienes
padecen o han padecido dolencias de espalda, y la Escuela
supervisa la corrección de los programas de ejercicio
que allí se realizan.
En tanto que los centros cumplen correctamente los criterios
definidos por la EEDE y superan los mecanismos de control
de calidad establecidos al efecto, son considerados como "Centros
Adheridos" a -o acreditados por- la Escuela Española
de la Espalda.
Adicionalmente, esos centros se convierten en el punto de
referencia al que los médicos de la región envían
a sus pacientes cuando consideran que éstos deben hacer
ejercicio en un ámbito especializado en dolencias de
la espalda y bajo una supervisión adecuada.
En este programa, junto con la Fundación
Kovacs participan.
Los centros deportivos, gimnasios y centros de rehabilitación
y recuperación muscular de ámbito sanitario
que se adhieren a los criterios de la Escuela Española
de la Espalda.
Estado.
En 2002 la Escuela Española de la
Espalda alcanzó un acuerdo con un primer centro deportivo,
S'Aigua Blava, en Mallorca. Desde 2004, y dado el éxito
de esa experiencia piloto, se está organizando su extensión
a otros ámbitos.
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