Participación de la piel.

Título.

Migración del tecnecio-99m inyectado subcutáneamente y correlación con estructuras cutáneas: un estudio experimental en el perro.

Antecedentes.

Se había demostrado que el tecnecio-99m era transportado subcutáneamente por un mecanismo previamente no descrito. Se desconocía qué mecanismo lo transportaba y por dónde lo hacía. En esta situación, el concepto fue lesionar distintas estructuras, empezando por la piel, para observar cuál de ellas, al ser lesionada, afectaba al mecanismo de transporte.

Objetivos.

Determinar la participación de la piel en el mecanismo de transporte del tecnecio-99m.

Metodología.

Se anestesió a ejemplares macho de perro beagle, de entre 18 y 36 meses de edad, y se les inyectaron 200 a 250 mCi de 99mTc en un punto del dorso de la muñeca. El punto concreto se definió por ser de resistencia eléctrica menor que la de la oreja. En cada animal se hizo una sola experiencia.

En distintas experiencias se hizo un corte en la pata trasera o delantera, del mismo lado o del lado contrario a aquel en el que se inyectó el isótopo, y antes o después de la inyección. Todos los cortes realizados en las patas delanteras intersectaron el trayecto de migración.

Por último, se extrajo un colgajo cutáneo del trayecto de migración y otro de la pata contralateral.

Participantes, junto con el Departamento Científico de la Fundación.

Departamento de Medicina Nuclear del Hospital Clínico de Barcelona, de Ciencias Morfológicas de la Universidad Central de Barcelona (Facultad de Medicina), y de Cirugía Animal de la Universidad Autónoma de Barcelona (Facultad de Veterinaria).

Resultados.

Publicados en la revista European Journal of Nuclear Medicine (Kovacs FM, Gotzens V, Garcia A, et al. Kinetics of hypodermically injected technetium-99m and correlation with cutaneous structures: an experimental study in dogs. Eur J Nucl Med 1993;20:585-90). En resumen señalan que:

El corte de la piel de las patas traseras no afectó al trayecto de migración, pero el de las delanteras, si. Cuando el corte se hizo antes de la inyección del isótopo en cualquiera de las dos patas delanteras, el isótopo no migró -es decir, no fue transportado-. Cuando el corte se hizo después de la inyección del isótopo, cuando ya se había observado su migración inicial:

  1. Cuando el corte se hizo en la extremidad contraria a la inyectada, la migración se detuvo.

  2. Cuando el corte se hizo en la extremidad en la que se había inyectado el isótopo, desapareció la actividad radioactiva previamente observada en el trayecto de migración.

Por último, no se observó actividad radioactiva en el colgajo procedente del trayecto de migración ni en el procedente de la extremidad contralateral.

En resumen, estos resultados indican que el isótopo no migra por la piel, pero que la que recubre el trayecto de migración y el territorio correspondiente en la extremidad contralateral tiene que estar indemne para que el isótopo pueda ser transportado. Por otra parte, confirman que ningún sistema corporal previamente conocido es responsable de ese transporte: Estas características no son propias del transporte a través de linfáticos, nervios ni vasos.