EL EFECTO DE LA CRONIFICACIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA
DE LOS PACIENTES CON DOLOR DE ESPALDA
Título.
La transición de la lumbalgia aguda
a subaguda y crónica: un estudio basado en los determinantes
de la calidad de vida y el riesgo de cronificación.
Antecedentes.
Se sabe que la lumbalgia aguda y la lumbalgia
crónica (es decir, aquélla en la que el dolor
dura más de 90 días) son conceptualmente distintas.
En contra de lo que se ha creído durante mucho tiempo,
la lumbalgia crónica no corresponde sólo a la
perpetuación en el tiempo de una lumbalgia aguda, sino
que ambas tienen distintos factores de riesgo y responden
a tratamientos diferentes, de manera que los procedimientos
que han demostrado ser eficaces para cada tipo de lumbalgia
son distintos.
En general, el pronóstico de la lumbalgia crónica
es peor que el de la aguda. Por eso es importante tomar tan
pronto sea posible las medidas necesarias para evitar la cronificación
de la lumbalgia aguda. Así se ha intentado definir
una duración del dolor (correspondiente a la "lumbalgia
subaguda"), que establece el momento en el que conviene
aplicar las medidas oportunas y que por su coste no pueden
aplicarse a todos los pacientes con lumbalgia aguda. Sin embargo,
la definición de ese período es actualmente
inconsistente y no se basa en ningún estudio científico.
Por otra parte un estudio previo ha demostrado que, en los
pacientes con dolor lumbar ("lumbalgia"), la calidad
de vida se ve influenciada por la intensidad del dolor y el
grado de incapacidad (es decir, el grado de limitación
para realizar actividades cotidianas). La influencia de estos
dos factores va creciendo con el tiempo y prácticamente
se duplica en dos semanas. El primer día en el que
el paciente consulta por su dolor, ambos factores explican
conjuntamente sólo el 27% de la calidad de vida global,
mientras que 14 días después explican el 58%.
Por último, se sabe que la influencia del dolor y
la incapacidad sobre la calidad de vida se duplica en los
primeros 14 días, pero no se sabe qué ocurre
más allá de ese período ni si esa influencia
es similar en los pacientes crónicos. Saberlo permitiría
optimizar las estrategias de tratamiento, enfocándolas
a mejorar (o impedir que se deteriore) la calidad de vida
de los pacientes de una manera precoz y probablemente más
eficiente.
Objetivo.
Determinar el calendario de transición
de la lumbalgia aguda en subaguda y crónica, basándose
en la evaluación de los determinantes de la calidad
de vida y el riesgo de cronificación
Diseño.
Estudio prospectivo de cohorte.
Metodología.
El estudio se realizó con una muestra
de conveniencia de 366 pacientes que acudieron a su médico
de Atención Primaria por padecer lumbalgia aguda o
subaguda (es decir, de menos de 90 días).
Los pacientes fueron evaluados en tres ocasiones: el primer
día en el que solicitaron asistencia, y 15 y 60 días
después. Así, en el último control se
evaluaron pacientes que todavía eran subagudos (es
decir, en los que la suma del período en el que habían
padecido dolor antes de acudir al médico, más
los dos meses de seguimiento, no alcanzaba los 90 días)
y pacientes que superaban ese límite.
En cada ocasión en la que su situación fue
evaluada, los pacientes cumplimentaron dos escalas para medir
la intensidad de su dolor (una para el dolor lumbar y otra
para el dolor referido o irradiado), una escala de Roland-Morris
para determinar su grado de incapacidad y un cuestionario
EuroQol para evaluar su calidad de vida.
En la fase de análisis se evaluó la correlación
del dolor, la inacapacidad y la calidad de vida. Además,
se estudió especialmente la situación de los
pacientes que se convirtieron en crónicos (es decir,
en los que el dolor llegó a superar los 90 días
de duración) y la de aquellos en los que la incapacidad
y la calidad de vida no mejoró a lo largo del período
de seguimiento, con el fin de determinar cuál es el
punto de corte de la duración del dolor a partir del
cual el riesgo de cronificación es mayor.
Participantes, junto con el Departamento
Científico de la Fundación.
106 investigadores de 40 centros de Atención
Primaria y Unidades de Investigación de Atención
Primaria de Badajoz, Baleares, Bilbao, Burgos, Cáceres,
Cuenca, Guadalajara, Huesca, Madrid, Murcia, Palencia, Valencia
, así la Unidad de Bioestadística Clínica
del Hospital Ramón y Cajal, Madrid; todos ellos vinculados
a la Red Española de Investigadores en Dolencias de
la Espalda.
El estudio fue financiado por la Fundación Kovacs.
Estado.
La captación
de datos ha concluido y actualmente se están analizando.
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