Aunque las recomendaciones científicas para el tratamiento del dolor lumbar no incluyen los ultrasonidos, en algunos ámbitos siguen usándose. Una reciente “revisión sistemática” ha compendiado todos los estudios realizados en el mundo para evaluar su eficacia en estos casos.
La revisión sistemática, realizada por investigadores de la Colaboración Cochrane, es especialmente rigurosa, y corresponde a la actualización de la publicada sobre el mismo tema en 2014, a la que se han añadido los estudios publicados desde entonces.
El objetivo de esta revisión fue determinar la efectividad de los ultrasonidos en el tratamiento de la lumbalgia crónica y, en su caso, cuál es la dosis de ultrasonidos más eficaz para mejorarla. Se realizaron búsquedas electrónicas en todas las bases de datos médicas hasta el 7 de enero de 2020.
Se incluyeron 10 ensayos clínicos en los que habían participado un total de 1.025 pacientes con dolor lumbar crónico. Los estudios incluidos se habían realizado en los Estados Unidos, Turquía, Irán, Arabia Saudita, Croacia,
y el Reino Unido. En la mayoría de los estudios, los ultrasonidos terapéuticos fueron aplicados en un número de entre 6 a 18 sesiones.
Muy pocos de esos estudios usaron métodos de investigación rigurosos, por lo que es muy baja la fiabilidad de los datos disponibles. Algunos datos sugieren que tal vez podrían tener un efecto ligeramente superior al placebo a corto plazo con respecto a la función (no al dolor), pero la certeza de esa posibilidad es muy baja por la escasa fiabilidad de los datos en la que se basa. Tampoco es posible concluir si añadir ultrasonidos al ejercicio permite mejorar los resultados que éste obtiene sobre la evolución del dolor lumbar y el grado de discapacidad asociado a él.
En conclusión, la situación ha cambiado poco desde que en 2014 la Colaboración Cochrane publicó su revisión sistemática previa sobre este tema; los estudios científicos realizados desde entones no son suficientemente rigurosos como para haber aportado algo de luz.
En conclusión, actualmente no hay pruebas científicas que respalden el uso de los ultrasonidos para el tratamiento de la lumbalgia crónica. Sería deseable que los estudios que eventualmente se realicen para evaluar su eficacia en el futuro, sean suficientemente rigurosos como para que sus resultados sean fiables.